Prevención en entornos escolares
Prevención en entornos escolares
Ilustración 1: ENTORNOS
ESCOLARES SEGUROS Y SALUDABLES (Acción Educativa, 2019).
Los entornos
educativos, sean escuelas o colegios no solo son un espacio de trasmisión de
conocimientos académico; es, indudablemente, un contexto lleno de energía donde
se desarrollan y aprenden identidades, relaciones y aprendizajes sociales y
cognitivos. Por lo tanto, la prevención de la violencia y el delito en este
entorno debe dejar de ser visualizada como un complemento e iniciar a
comprenderla como una condición indispensable para el desarrollo integral de
las personas menores de edad.
El objetivo no se
concentra en evitar conflictos, ya que esa idea es poco razonable al considerar
que el conflicto, visto desde su naturaleza, es un elemento inherente a la
conducta del ser humano; pero sí se puede educar al mismo para saber como se
debe de actuar ante la presencia de este; la meta se basa en la construcción de
entornos que favorezcan la convivencia, la dignidad y la paz.
Por otro lado, es muy
preocupante que la cultura actual naturalice, en varias ocasiones, la violencia
escolar. Gestos que van desde burlas persistentes y amenazas, pasando por
empujones, exclusión o acoso digital, son acciones que suelen asumir como parte
de la normalidad escolar.
Este tipo de
permisividad no solo afecta negativamente la salud emocional de personas
menores de edad víctimas, a la vez, fragmenta el tejido institucional. Don su
incremento es exponencial debido a que este tipo de conductas y comportamientos
desviados no son intervenidos oportunamente.
Por consiguiente, es
importante reconocer y trasmitir la premisa de que la prevención, en este
sentido, no puede depender únicamente de reacciones posteriores a los hechos.
Debe de estructurarse como un compromiso sostenido que involucre tanto los
controles formales como los informales; ya que ambos son pilares seguros e
indispensables, pero que en muchas ocasiones se activan de manera desigual o
desconectada.
Importancia de los controles formales
Los controles formales
representan aquellas acciones estructuradas y normadas que las instituciones
educativas pueden implementar para reducir los factores de riesgo. Estos suelen
abarcar reglamentos internos hasta protocolos de atención o actuación ante
situaciones de acoso, maltrato o consumo de sustancias psicoactivas.
Así mismo, cuando una
institución educativa cuenta con reglamentos claros, actualizados (que
identifiquen las tendencias de factores de riesgo ante el delito que influyen
en las personas menores de edad) y conocidos por toda la comunidad, se
fortalece el sentido del orden y se delimita con mucho mayor precisión las
conductas con tendencia a la violencia y al fenómeno delictivo.
Sin embargo, la
realidad es que no es suficiente con tener documentos protocolarios y de
actuación si no se cuenta con una apropiación colectiva del mismo.
Consecuentemente es fundamental que los y las estudiantes comprendan las
razones detrás de las normas, y que exista coherencia entre lo que se difunde y
lo que se aplica.
Además, la presencia de
protocolos específicos para la atención de la violencia y la delincuencia
escolar permite actuar con rapidez, trasparencia y enfoque reparador. Sin
embargo, estos deben de garantizar confidencialidad, acompañamiento psicológico
y procesos que no revictimicen a quienes denuncian; la ausencia de estas rutas
institucionales puede generar un gran vacío que termina dificultando los
conflictos.
A la vez, es sumamente
relevante reconocer que los controles formales no se limitan al interior del
centro educativo, La intervención estatal, especialmente a través de cuerpos
policiales como la Fuerza Pública, también forman parte del ambiente preventivo
(a nivel primario) que opera como mecanismo de control social formal.
Cuando estos cuerpos
actúan de manera integrada con las instituciones educativas (no desde la
represión, sino desde una lógica comunitaria y preventiva), pueden contribuir a
generar entornos más seguros. Por ejemplo, la presencia ocasional de oficiales
en actividades escolares, charlas sobre la resolución adecuada de conflictos o
acompañamiento en horarios de entrada y salida de las instituciones educativas,
tiene el potencial de disuadir situaciones de riesgo y fortalecer la confianza
de la comunidad.
Este tipo de
intervención estatal, lejos de imponer miedo, debe orientar al desarrollo de
vínculos y garantizar protección, especialmente en centros educativos ubicados
en zonas vulnerables. De esta forma, la acción policial se integra al modelo
preventivo como un actor más dentro del entorno educativo, promoviendo la
seguridad desde una perspectiva de cercanía, respeto y responsabilidad
compartida.
Seguidamente, existe un elemento fundamental dentro del control formal y es el abordaje de este de parte de profesionales relacionados con el estudio y análisis del tema. Es importante generar conciencia ante la verdad de que no todos los conflictos pueden ser tratados por docentes sin formación especializada. A continuación, se brinda el acceso a la siguiente noticia: Poder Judicial. Donde el Poder Judicial anuncia el festival de la prevención del delito, una actividad que invita a las autoridades locales a realizar talleres interactivos y sensibilizar sobre la prevención.
Es en este sentido,
donde cobra mucha relevancia la figura del profesional en criminología,
orientado al análisis y la prevención de dinámicas de violencia. Su
participación aporta conocimiento que se resume en la comprensión de fenómenos
desde una mirada más compleja, estructurada y orientada a la transformación.
Como bien se indica:
La
escuela es un ambiente natural no solo de violencia sino también de la
manifestación de conductas antisociales, pertenencia a bandas y/o pandillas y
el consumo o distribución de sustancias adictivas (…) Se hace evidente de que
existe una problemática en las escuelas y que esta problemática genera la
necesidad de un profesional experto en violencia. Por los conocimientos,
habilidades y la formación especializada del criminólogo en la violencia se
considera la profesional con el mejor perfil para el diagnóstico y la
prevención de la violencia. (de la Cruz & Chan, 2021, pp. 38-39)
Sin embargo, no existe
garantía con la existencia de este tipo de control formal ante el desarrollo de
un ambiente preventivo. Muy seguido, estos mecanismos fracasan si no están
sostenidos por un conjunto de elementos informales de relaciones y valores; es
allí donde entra en juego los controles informales.
Fundamentación
ante la necesidad de controles informales
Primeramente, hay que
explicar que los controles informales son aquellas prácticas cotidianas y
vínculos emocionales que forman parte del desarrollo del ser humano y de su
interacción con la comunidad. Aunque suelen pasarse por desapercibidos, son la
base real sobre la cual se construyen experiencias escolares.
Si un estudiante se
siente escuchado, valorado y respetado, es mucho menos probable que recurra a
la violencia como forma de expresión. Consecuentemente, uno de los recursos más
potentes es la cultura del dialogo; donde se establezcan espacios, para los y
las estudiantes, donde puedan expresar sus emociones, resolver conflictos, y
sentirse parte del proceso educativo; esto es clave para fortalecer la
prevención, ya que no se trata de buscar eliminar el conflicto (porque no se
puede), sino de ofrecer herramientas para gestionarlo sanamente.
Por otro lado, los
liderazgos positivos dentro de los grupos estudiantiles también cumplen una
función clave. Al promoverse el reconocimiento de compañeros y compañeras que
actúan con empatía, solidaridad y respeto, se crean referentes que influyen de
manera natural en el resto; por lo cual, estos liderazgos pueden ejercer más
influencia que las sanciones o advertencias.
Además, la
participación del núcleo familiar es un componente esencial. Todos los valores
y actitudes que se pueden reforzar o aprender desde el hogar deben estar en
sintonía con los de los centros educativos; así mismo, abrir espacios de
formación y reflexión para madres, padres y personas encargadas permite generar
coherencia y corresponsabilidad; no se puede exigir prevención efectiva si se
delega únicamente al personal docente.
Diversas
maneras de violencia
En el contexto
educativo pueden manifestarse diversas maneras de violencia, todas con
potencial de causar un impacto en el desarrollo de quienes las experimentan.
Algunas de ellas van desde la violencia física, que deja huellas visibles,
hasta formas más sutiles como el acoso psicológico, la exclusión, amenazas y
acoso cibernético; cuyas consecuencias dejan consecuencias devastadoras.
En otros casos, la
escuela o el colegio se convierte en un espacio lleno de problemas
estructurales, por ejemplo, la presencia de bandas, hurto, venta y consumo de
sustancias psicoactivas y conflictos comunitarios. Todo esto, sumado al estrés,
la ausencia de recursos y la sobrecarga del personal, puede desencadenar en
ambientes hostiles que favorecen el abandono escolar o el deterioro emocional
de la persona estudiante.
Ante lo expuesto, la
Organización Mundial de la Salud (2020), señala que:
Hasta
1.000 millones de niños sufren algún tipo de violencia física, sexual o
psicológica, o son abandonados cada año. La violencia durante la infancia
repercute en la educación, la salud y el bienestar de las víctimas a lo largo
de toda su vida. La exposición a la violencia puede ocasionar un bajo
rendimiento académico debido a problemas cognitivos, emocionales y sociales.
Dado que el uso de tabaco, bebidas alcohólicas y drogas, así como los
comportamientos sexuales de alto riesgo, son más probables entre los niños
expuestos a la violencia, también existe una mayor probabilidad de que sufran
diversas enfermedades en etapas posteriores de su vida, como depresión,
enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer o VIH. (sec. i)
Este fenómeno no es
ajeno a nuestras realidades locales. Cada día son más los casos de estudiantes
que, desde edades tempranas, presentan signos de ansiedad, depresión o
conductas de riesgo; muchas veces como respuesta directa a entornos violentos;
por ello, la prevención se convierte en una necesidad urgentes y no negociable.
Recomendaciones
Ante la realidad y
exposición del panorama, es necesario repensar la prevención como una
estrategia integral que trascienda lo reactivo. Algunas recomendaciones, desde
una perspectiva criminológica, son:
-
Revisar
y actualizar los reglamentos internos; esto para asegurar su aplicación justa,
transparente y pedagógica.
-
Implementar
protocolos claros y accesibles; que permitan actuar de forma inmediata ante
situaciones de violencia, y que contengan la intervención de un ambiente
preventivo de manera primaria.
-
Inclusión
en el equipo educativo a profesionales capacitados; en materia de criminología,
psicología y mediación de conflictos.
-
Fomentar
una cultura de respeto y empatía, mediante proyectos, programas sociales y
actividades grupales con espacios de reflexión.
-
Promoción
de liderazgos positivos, que contribuyan a consolidar una comunidad escolar
solidaria y protectora.
-
Establecer
medios de escucha; donde cada estudiante tenga la seguridad de que su opinión
sí importa.
-
Involucrar
a la familia, reconociéndolas como aliadas indispensables en el proceso
preventivo.
-
Capacitar
al personal docente y administrativo en el adecuado manejo emocional, primeros
auxilios psicológicos y en la resolución adecuada de conflictos.
-
Desarrollo
de programas de acompañamiento socioemocional, con un seguimiento
individualizado para casos específicos.
-
Evaluación
sobre la situación del entorno escolar; no solo desde indicadores de violencia,
sino desde la percepción de bienestar y pertenencia.
Cada una de estas
medidas no requieren grandes inversiones, pero sí de la voluntad institucional,
formación continua y compromiso colectivo. La prevención es, en el fondo, la
mejor manera de generar seguridad y protección. A continuación, pueden acceder
al siguiente vídeo, el cual, de manera resumida, detalla diez puntos claves de
los entornos escolares seguros de educación básica.
Vídeo 1: Entornos escolares
seguros en escuelas de educación primaria (Pedagogía Didáctica, 2024).
Por último, la
prevención en los entornos escolares no debe de percibirse como una reacción al
peligro, sino como una oportunidad para sembrar justicia, dignidad y esperanza.
Significa crear espacios donde cada persona menor de edad y estudiante sienta
que puede crecer sin miedo, equivocarse sin ser juzgada y forjar un futuro sin
ser silenciada.
Pero, esto no se logra
solamente con normativas y sanciones, se logra con el desarrollo de vínculos
colectivos, emocionales y sociales. Ante todo, se permite con la coherencia
entre lo que se dice y lo que se hace por parte del Estado; los controles formales
brindan estructuras y los informales, humanidad; juntos pueden construir un
escenario donde la prevención prevalezca.
Referencia bibliográfica
Acción
Educativa. (2019). ENTORNOS ESCOLARES SEGUROS Y SALUDABLES. [ilustración
1]. Recuperado de http://accioneducativa-mrp.org/2019/09/10/entornos-escolares-seguros-y-saludables/
De
la Cruz Piste Pat, G. & Chan Coob, J. G. (2022). ¿Por qué las escuelas
necesitan un criminólogo escolar? Archivos
de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística Año 10, vol. 19, pp.
29-42. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8333918
Organización
Mundial de la Salud. (2020). Prevención de la violencia en la
escuela: manual práctico. Organización Mundial de la Salud.
Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO. Recuperado de https://iris.who.int/handle/10665/331022
Pedagogía
Didáctica. (2024). Entornos escolares seguros en escuelas de educación primaria.
[Vídeo YouTube]. Recuperado de https://youtu.be/0wnZLZ6Pn8A?si=me5dNsFbkO3R17qq
Poder
Judicial. (2025). Festival de la Prevención del Delito en Guanacaste: Poder
Judicial visita colegios para promover la prevención del delito entre
adolescentes. [Noticia]. Recuperado de https://pj.poder-judicial.go.cr/index.php/component/content/article/2115-festival-de-la-prevencion-del-delito-en-guanacaste-poder-judicial-visita-colegios-para-promover-la-prevencion-del-delito-entre-adolescentes?catid=8&Itemid=409#:~:text=Este%20a%C3%B1o%2C%20el%20festival%20innova,local%20y%20dem%C3%A1s%20instituciones%20colaboradoras.

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